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Blackelf
Asunto: Esta vez, hasta los cielos temblarán (mini-relato)  MensajePublicado: 16 May, 2010 - 07:46 PM

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LA SOMBRA DE UN LARGO INVIERNO

La humareda pendía en el ambiente como un denso cúmulo nuboso, la ceniza flotaba en el aire acompañada del férrico olor de la sangre vertida en la escaramuza, de los cuerpos, casas y enseres ardiendo esparcidos por doquier. La aldea había caído, de eso no había ninguna duda, y ahora, momentos después del paso de las legiones por esta parte de la tierra, el cansancio se cierne sobre los abatidos cuerpos que restan con vida. Mutilados y heridos, no hay ninguno sano, los que consigan sobrevivir físicamente a esta hecatombe se convertirán en errantes, almas perdidas de miradas insondables, corazones fríos y cuerpos autómatas. Muchos de estos pocos supervivientes morirán por los efectos de la bebida, falta de alimento, insalubridad pública y las numerosas peleas callejeras entre rapiñadores. Ahora, a 4 de Dasuhar año Kehjistaní 1299, las legiones del infierno vuelven a hacer acto de presencia en nuestro mundo, comenzaba a extenderse, a partir de la mil veces maldita catedral de Tristán, el Largo Invierno.



Era el año Kehjistaní 1270 cuando volvimos a refundar la población de Tristán. Nuestro por entonces rey, Albretch III, sobrino de Leoric el Rey Negro, buscaba crear un fuerte núcleo de población segura y firme allá donde su tío perdió la cordura, la descendencia y la Corona. En un principio acudieron soldados licenciados, algunos de los magos Vizjerei curiosos de inspeccionar los antiguos secretos de la tierra y muchos campesinos que, con sus tierras arruinadas, vieron en esto una ocasión ideal para la reconstrucción de sus vidas.
En veinticinco años aquél intento de creación de una población fuerte en la mismísima boca del infierno ya había dado sus frutos. El número de familias aumentó de unas pocas decenas a más de doscientos núcleos familiares, la industria se basó en la carpintería y minería, algunos pillos vendían agua de los riachuelos cercanos como Agua Bendita capaz de curar el mal de ojo y demás sortilegios dañinos. Los Horadrim, antaño una sociedad oculta, habían salido a la luz pública y, no contentos con ello, construyeron sus escuelas, auditorios y bibliotecas del saber profano y del sagrado. Tal despertar económico fue que, en 1295 el muy envejecido rey Albretch III trasladó toda su Corte al palacio de nueva construcción en las afueras de Tristán, asegurando su importancia como nueva capital del reino, sede de embajadores, consulados de regiones de más allá del mar y mercaderes de diversas razas que le daban un toque cosmopolita.
Todo esto hacía pensar en un glorioso futuro, inquebrantable y sólido, para la ciudad de Tristán que, a estas alturas, había perdido ya su mala fama y se embarcaba, en el navío del progreso y del esplendor, junto a grandes ciudades bárbaras, amazónicas y selváticas.
Amanecía un nublado y aciago día de Jerharan del año Kehjistaní 1297 cuando la gran bandera real ondeó a media hasta, el reino de Khanduras se ensombreció en el color del dolor y una peregrinación de miles de personas acudían de todos los puntos del reino para asistir al entierro de de un rey que había cambiado el mundo. Las plañideras trabajaban en el salón principal del castillo de Tristán mientras se ofrendaban los oficios fúnebres de Su Majestad el rey Albretch III de Khanduras.
- ¡Que el Ojo del Cielo vista con aureola divina el alma del rey! –entonó el Sumo Sacerdote del Ojo.
- ¡Nunca tendremos un rey más sabio, que el Pensador lo siente a su lado! –cantó la Suma Sacerdotisa de la Razón.
- ¡La Gloria terrenal y celeste eleven su real espíritu más allá de nuestro alcance! –salmodió el Sumo Sacerdote de Todo Culto.

Las exequias se hicieron a lo largo y ancho de todo el reino de Khanduras durante dos semanas, al fin de las cuales la mortaja real descansó en el panteón familiar de Puertorrey.
Tras Albretch III subió al poder su único hijo y heredero, el nuevo rey Leoric II que, queriendo imitar a su difunto padre, dotó de fondos para la construcción de una nueva catedral en Tristán, en el mismo emplazamiento donde antaño hubiera estado la original, dedicada como homenaje a su padre y a sí mismo como los monarcas que hicieron prosperar a Tristán y, con ella, al decadente reino de Khanduras.
Dos años más tarde, con el nuevo gobierno firmemente asentado, la catedral comenzó a construirse. Para ello fue necesario el uso de poderosos hechizos mágicos que pudieran crear las bases de la futura catedral.
El 1 de Jerharan de 1299 cruzó el cielo de Santuario un extraño cometa, puramente blanco como si la más pura luz se cayera del cielo. Esa noche, después del suceso, todo el cielo se tiñó de negro, las luces que eran las estrellas, por miedo, se ocultaron y los ánimos de todos los habitantes de Santuario se tornaron intranquilos. Unos pocos quisieron interpretar el hecho, llegando cada uno a sus propias consecuencias pero partiendo todos de la misma base: algo tan serio como que se apague el firmamento debe estar causado por el despertar de un antiguo mal.
Los chamanes umbaru, bárbaros de las estepas del desaparecido Monte Arreat, hechiceros de Caldeum, monjes ascéticos de las montañas y las hijas de las grandes líderes amazónicas acudieron a lo que suponían era el centro del problema: la gloriosa Tristán.
En un mundo de progreso, ciencia y avances, donde el culto de los Horadrim se había afianzado y el propio rey tenía significado espiritual, la sospecha de este grupo de gente pasó por poco menos que irrisoria, para todos salvo para uno.
El muy anciano Deckard Caín, rondando la centuria de años habidos en este mundo, por motivos personales y espirituales apartado de la orden de Horadrim, los mandó llamar. En su biblioteca privada, cercana a la antigua catedral, invitó a todos ellos.
Las conversaciones que tuvieron lugar en la biblioteca, sólo sus muros las recuerdan, pero, horas más tarde, cuando todos salieron del lugar y marcharon nuevamente a sus lugares de origen, algo había cambiado en ellos: la certeza de un antiguo mal, todavía peor que los Tres Hermanos, había despertado.
Sus caras eran trágicos poemas escritos en prosa. Una cosa había nueva en ellos: todos salieron de la biblioteca con una pequeña piedra atada alrededor de su cuello y la frase grabada en su mente “A mi señal, convocad vuestras gentes y acudid, la gran batalla aún no se ha librado; esta vez, hasta los cielos temblarán”.


Pocos días más tarde, el 3 de Dasuhar, sin ningún aviso previo y mientras se efectuaban los trabajos de construcción de las bases de la nueva catedral, una columna de fuego negro emergió de las entrañas de la tierra y, de ella, como si se tratara de una puerta, los horrores del infierno acudían a Santuario una última vez.
 
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Cololobo
Asunto: Esta vez, hasta los cielos temblarán (mini-relato)  MensajePublicado: 16 May, 2010 - 08:35 PM

Aprendiz
1 posts


Aprendiz

Miembro desde
18 Abr 2010
Esta buena la historia, la escribiste vos?
 
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Blackelf
Asunto: Esta vez, hasta los cielos temblarán (mini-relato)  MensajePublicado: 17 May, 2010 - 03:34 PM

Antiguo moderador
5193 posts


<b>Antiguo moderador</b>

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28 Jun 2004
Hola Cololobo, gracias por tu opinión.
Es una historia mía, sí, igual que tengo en esta misma web otros relatos (mucho más grandes, eso sí).
Hace unos días me dio por re-leerlos y me entró el gusanillo de volver a escribir y, quizás, de embarcarme en otro proyecto de gran escala.
Un saludo.

P.D: hacía mucho que no entraba por aquí...

_________________
Jugando a Diablo III.
Imperius#2827
 
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contodologordo
Asunto:   MensajePublicado: 17 May, 2010 - 05:26 PM

Paladín Defensor del Edén
2642 posts


Paladín Defensor del Edén

Cuentas
contodologordo

Miembro desde
27 Jul 2009
hola

me encantan estos relatos,tanto los tuyos (este por lo menos,,,ojeare los demas que tienes a ver jejje) como los de otra gente que los publica por aqui de vez en cuando.

a ver cuando haceis un recopilatorio de unas cuantas y las sacais en forma de libro diablero que me pido 1

saludos
 
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